lunes, 20 de diciembre de 2010

Un niño jugando en un caballo de madera

Comienza con una sonrisa,
alegre, pequeña, incierta.
Apenas puede saborearse
entre los dedos, como una pluma
eterna, constante, leve.


Poco a poco va dejándonos
en niebla densa, desfigurada.
Nos queda algo en los ojos,
cercano, sutil, trasnochado.


Y se pierde sin más.


Con su perfume a color,
con su virulenta caída,
de arena, cristal y madera.

domingo, 5 de diciembre de 2010

No hacen falta nombres:

Tengo en mi mano la posibilidad de escribir, versos, prosa, teatro, y entre otras cosas " trabajos universitarios" (como diría un administrativo que conozco) para bien de algunos profesores que ven más allá de letras, firmas y fechas, a todos ellos, mi respeto constante y eterno. Gracias a la universidad, algunas personas han descubierto un nuevo y amplio mundo de diversidad científica, cultural y de maduración como individuo en mi caso. No soy un estudiante modelo ni un mediocre apabullante, quien me conoce de verdad, sabe de mis carencias y mis aciertos, pero no los miden. En todo caso la "universidad" (curioso sustantivo) puede ser un lugar fantástico o una gran mentira, dependiendo de la posición en la que se encuentre tu cuerpo dentro de una clase, aula o derivado. En algunos momentos de la carrera, este gran armazón derruido, puede convertirse en " El ministerio del amor o de la verdad" de Orwell de su obra "1984". Digo esto, por las penurias pasadas y la indiferencia del sistema universitario ante impunes profesores y plácidas leyes orgánicas. Actualmente un alumno o como dice un amigo y profesor mio (un aprendiente) tiene las obligaciones de actuar bajo un palo rígido de orden de conducta y organización, frente a la liberada carga delos docentes que han podido caminar sobre las aguas, haciendo de su trabajo un placer remunerado, descansado y libre. Que lástima. Desde la más absoluta sinceridad, ahora rige la incertidumbre, más que nunca, de si podremos acabar una carrera empezada hace tiempo; los favoritos siempre serán favoritos y los demás mero "vulgo" que debe actualizarse o sufrir las consecuencias.
No hacen falta nombres, los que me conocen y lo viven a diario, saben quienes ponen ruedas de molino a nuestra bicicleta de paseo. Bolonia se acerca como un monstruo capaz de tragarse toda nuestra ilusión de llegar a ser algo en la vida, y pese a todo consigo levantarme siempre de la cama para comenzar una nueva jornada de censura constante. La opinión libre de la transición en las universidades, queda muy lejos, salvo GRANDES EXCEPCIONES de las que ahora disfruto día y tarde.
Hace tiempo quería escribir esto, he tenido algo de valor al lanzarme al teclado para poder narrar una vivencia visible desde los ojos de una persona "normal" que tenga sueños, deseos y EQUIVOCACIONES. No podemos seguir cargando con la idea de que somos la DEgeneración de la mala y pobre educación pública, tenemos el derecho a alzar la voz día y noche hasta que alguien nos oiga y decida rescatarnos.
Hasta entonces espero paciente y tranquilo, mis profesores de este año si vienen a clase y hablan de literatura o de lengua, en vez de aburrir al alumnado con la vida o maravillas de un arruinado y trasnochado individuo. Como ya he comentado, no hacen falta nombres.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Retorno.

Regreso al bisturí,
al torso abierto
de hojarasca pisada
sobre el asfalto.
Me deshumanizo...
Que ternura.


He vuelto al infierno,
donde todos me inspiraban...