lunes, 12 de abril de 2010

El nombre del animal sin rumbo


La bestia aun duerme
sobre el firmamento.
Sueña en gritos destructivos
que arranca flores de primavera.
Lametón y manoseo.

La necesidad violenta
ha creado caricia de éter
caricias cortantes.
Deshumanizados trazos
sobre su piel rosada.

Así, el transcurso
de las curvas
a cuchilladas de pasión
en la inyectante
orgía de la fiera.
Así el desenfreno
de la vulgaridad.

Entonces surge la guerra.
El despertar de besos, la camisa desgarrada.
Todos quedan en silencio.

Tuvo entre manos
la miel recien nacida.

Al terminar,
lágrimas de cocodrilo
sobre carne reciente
sin perfume, sin rumbo.

1 comentario:

La hechicera del narguile dijo...

"El desenfreno de la vulgaridad"
Me ha gustado especialmente ese verso.